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La brujeria en el mundo

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Historia de la Brujería

Publicado  en el número 41 de la revista LÍDER

Cuando pensamos en brujas y brujería seguramente aparece en nuestra mente la escena del acto primero de Macbeth: tres viejas arpías, desdentadas y chismosas, lanzando conjuros y maldiciones alrededor de un caldero humeante, donde se cuece un líquido viscoso y maloliente. Esta es, al menos, la historia que nos quieren hacer creer. Sería interesante no olvidar que es una imagen difundida por la Iglesia, la gran enemiga de la Brujería. Si pudieramos ver por dentro algunos de los conventículos brujeriles que funcionan hoy en día, posiblemente nos sorprenderíamos...

¿Cómo, lector? ¿Se sorprende? Pues sí, ha leído bien. Hemos escrito hoy en día. Y es que la brujería no ha muerto, ni mucho menos. Al contrario, goza de una excelente salud, gracias.

Ilustración de Montse Fransoy

Los Orígenes.

Los estudiosos coinciden en afirmar que los orígenes del Culto (mal llamado brujería por los paganos cristianos) se remontan a tiempos prehistóricos, cuando el hombre veneraba el cielo y la luna, las estrellas, el sexo y los antepasados. Todo poseía un espíritu, un alma que podía ser benevolente u hostil según las circunstancias. Dos grandes ideas o concepciones de la divinidad se hicieron comunes en todas las religiones: una de ellas sería la referente a la creación de Vida, la otra sería el miedo a la Muerte. Este miedo generó la necesidad de creer en una vida más allá de la muerte, y con ella se personificó un dios tenebroso, masculino, señor de la guerra y de la muerte. El Dios Cornudo pintado en la cueva de Ariège en Francia, el Lug de los celtas, el Pan griego, el Satanás de los cristianos. Y con él nació una representación femenina,diosa de la fecundidad, fuerza creadora y regeneradora. La Afrodita griega, la Asarté fenicia, la Ma frigia. La compañera del Cornudo, que se aparea con él para dar forma al mundo. Eros y Tánatos. Durante el Paleolítico la figura del macho predominó sobre la diosa, pues el hombre prefería matar a los animales que multiplicarse. Pero con el Neolítico la mujer, hasta entonces una simple bestia de carga y de placer, empieza a cobrar importancia. La mujer descubre el secreto de la Agricultura, el arte de tejer, de confeccionar cestos y vasijas, y creando poco a poco una sociedad matriarcal que durar  aproximadamente hasta el séptimo mileno antes de Cristo, cuando los hombres realizan una auténtica revolución cultural, someten a las mujeres y "casan" a las antiguas diosas con los nuevos dioses guerreros. El Cornudo vuelve a reinar.

La evolución

Las viejas diosas madres (latín mater=materia) han sido vencidas, pero no derrotadas. Pese a que simulan agachar la cabeza continúan al acecho, aparentemente a la sombra de sus maridos, y se presentan ante los hombres como una deidad bienhechora, creadora y preservadora de vida, a la que los hombres y las mujeres suplican que interceda por ellos ante su poderoso marido. Calladamente, el culto de las diosas-madres continuó con más fuerza que nunca. Incluso cuando el mundo cambió, y llegaron a los altares de las ciudades dioses monoteistas, como Atón, Ahura-Mazda o Jehová, las clases populares campesinas siguieron adorando a Isis, Mithra y Anaita. La mejor manera de adorar a la diosa de la fecundidad y al dios de la vida y la muerte era representar su unión sexual, glorificarla, enaltecerla no de forma obscena, sino para ensalzar su fecundidad. En un mundo donde se instaura con fuerza la pareja monogámica, el Culto se llena así de símbolos fálicos, y son frecuentes en él las orgías múltiples, desenfrenadas fiestas de sexo y placer donde abundan los intercambios de pareja. Esto último obedece además a tres motivos: en primer lugar, permite que parejas en las que el hombre es muy anciano o estéril puedan tener descendencia. En segundo lugar, realizarlas en momentos determinados del calendario campesino "activa" los campos y los hace fecundos. Por último, qué demonios, es mucho más divertido que asistir a las cada vez más ceremoniosas y aburridas celebraciones eclesiásticas.

La lucha

La religión institucional reacciona. La lucha para erradicar al Culto dura prácticamente hasta el siglo pasado. Y no lo consigue. Es la lucha del fuego, de la tortura y el acero contra la voluntad y la esperanza. Finalmente, el mundo quedó ahíto de sangre, y se negó a afirmar que hubiera existido nunca un culto brujeril organizado, concluyendo que se trataba simplemente de un montaje urdido por inquisidores y religiosos, y corroborado por pobres desgraciados torturados hasta la desesperación o dementes. Y sin embargo... sin embargo la Iglesia se apresura a "cristianizar" determinadas ceremonias campesinas, una vez descargadas de su parte más "Hard" ¿o de dónde se cree usted que vienen el Carnaval, Todos los Santos, la santa Navidad o la mismísima Noche de San Juan? Otra vez, la vieja religión fue derrotada. Pero no vencida.

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Comentarios La brujeria en el mundo

Excelente post
padrinodeoz Angel 08/01/2009 a las 19:18

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